Estrellas en los miradores de mi vida
se forman al ver la seda reluciente
que cuelga del techo de los tuyos.
Vibraciones en el cofre de cuero
que guarda mis sentimientos más puros
y verdaderos que al verte parece que fuera
a abrirse en canal.
Vendavales intermitentes se forman
desde lo más profundo de mis bosques
de oxígeno cuando la maquinaria
de tu ser se acerca
y entra en la biosfera de la mía.
La orquesta sinfónica que se forma
en el precipicio del valle de mis marfiles
comienza a equivocarse donde antes no
porque el director de orquesta se pierde
observando las curvas de tu pentagrama.
Y después de todo, solo queda
seguir admirando la inmensidad
de tu constelación perfecta
formada por tu Antares particular.
Luis Tovar.
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