A veces, pero solo a veces,
encuentras a la persona indicada.
La que tanto buscabas,
la que tanto ansiabas.
Piensas en ella
y encaja en todos los huecos de tu puzzle.
Se resuelve tu rompecabezas.
Sientes que has ganado la partida.
Tus ojos se iluminan
como faros en la noche
alumbrando el vacío del mar.
Sueñas con sus ojos,
con su risa, su pelo, su cara.
Sonríes y empieza el juego.
Te enamoras,
y cuando la tienes frente a tí
tu mundo cambia
y se pone patas arriba.
Eres feliz, pero solo de momento.
Un día se da cuenta.
Le dices que sí,
que está en lo cierto.
Te mira. La miras.
Ella mira hacia abajo y tú...
Tú la miras a ella como siempre.
La besas con la mirada pero sabes que no.
No es para tí.
No eres para ella.
Tan solo amigos.
Luis Tovar.
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